"There is no such thing as society". Margaret Tatcher
En el actual contexto político nacional, y particularmente del norte del país por su configuración histórico económica se llevan a cabo diferentes reflexiones sobre la problemática que vivimos. En las conversaciones cotidianas y en los debates de los medios se puede distinguir una dicotomía que provienen de dos tradiciones provenientes de varios soglos atrás. Estas pueden desdoblarse en dos áreas: 1. La individualista; 2. La sociopolítica o colectivista. Para la persectiva individualista lo que son problemáticas sociopoliticas y socioculturales se individualiza trasladando el protagonismo a los individuos, y por ende, definiendo la solución en función de un cambio en los comportamientos y actividades morales de las personas. En la primera, sólo nosotros vemos por nuestro propio cambio; En la segunda, la perspectiva sociopolítica, las colectividades a través de distintas formas de organización hacen presión para que nuestros representantes políticos hagan su trabajo. En esta primera parte del post, platicaremos sobre el primer enfoque. La perspectiva individualista minimiza la acción social e incluso, la descalifica, alrgumentando que como individuos no tenemos autoridad moral, por lo que primero debemos corregir nuestras faltas morales individuales, antes de gozar del derecho de exigir que otros hagan su trabajo (aún el trabajo de representar los intereses de la colectividad). De esta manera se intenta suprimir así la acción colectiva que cuestiona y hace una crítica de los fundamentos de la estructura de poder imperante. La tendencia individualista se refleja en algunos correos electrónicos que circulan por la web, propaganda de organizaciones civiles empresariales, en la propaganda televisiva y las posturas de los autodenominados líderes de opinión pública, y en las respuestas que da la clase política al cuestionamiento ciudadano. Esta perspectiva predomina en los sectores conservadores de la sociedad, en las clases altas y medias (wanna be), que definen los privilegios en los que viven como producto del esfuerzo y el trabajo arduo, por lo que los pobres son juzgados flojos e inmerecedores de las comodidades y del estilo de vida de las élites. En esta corriente tiene fuerza también la idea de la actuación moral, donde si nos "tocó" un ambiente desfavorable, hay que aceptarlo como una decisión divina y hacer el sacrificio como corresponde hacer a un buen creyente. De la misma manera se culpabiliza al pobre, por su mal comportamiento moral y el cambio social solo ocurrá cuando cada uno de nosotros cambiemos nuestra conducta. Por otra parte, en el contexto capitalista al que se le atribuye la herencia del liberalismo, se hace un énfasis fuerte en la idea de las libertades individuales, y se ve a toda noción de colectividad o comunitarismo como presora de la libertad individual. Esta idea es privilegiada por los poderosos ahora crecidos en el contexto neoliberal, quienes ven su proyecto asegurado ante la individualización de la sociedad, que tiene mas dificultades para organizarse y apoyarse a través de la organización y la lucha colectiva. Es en este sentido que la organización colectiva es vista como una amenaza a la globalización del capital que facilita la acumulación economica y de poder en unos pocos y va dejando en la periferia a los muchos. La amenaza a ese estado de cosas es que estos muchos se organizen y combatan el sistema capitalista tal y como se da en la práctica; individualizados será mucho más dificil.
Leer el mundo blog, bastante bueno
Publicado por: kettomfoeno | 01/10/2011 en 09:55 p.m.